jueves, 10 de mayo de 2012

Eterno claroscuro.

Como el día y la noche, como la noche y el día, opuestos y en armonía. ¿Cómo iba a existir el día si al dormir no vela por él la noche? ¿Cómo cobra sentido el azabache que envuelve a la luna sin el fulminante brillo que al alba la desdibuja? No es nada la noche si no sigue al día, no es nada el día si no lo nubla la noche. Si el Sol reluce demasiado, la Luna recoge sus rayos, y en su eterno claroscuro firman la paz sus labios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario